Damián | Interlocutor de Criterio.

Un espacio profesional para comprender situaciones, tomar decisiones y construir próximos pasos.

CONSULTAR

No necesitás saber qué contratar. Contame qué está ocurriendo.

Podés estar frente a una decisión, una conversación que venís evitando, algo que no sabés si seguir sosteniendo, un límite que necesitás revisar, una exigencia cuyo sentido ya no tenés claro o una situación entre personas, roles o áreas que se repite.

No necesitás llegar con el problema perfectamente formulado ni saber de antemano si corresponde una Conversación 1:1, un trabajo con un equipo, una formación u otro encuadre.

El primer paso es más simple: contar brevemente la situación. A partir de ahí puedo leerla, revisar si mi trabajo resulta pertinente y, si corresponde, proponer un próximo paso.

Qué conviene contar en una primera consulta.

No necesitás escribir toda la historia ni explicar cada antecedente. Alcanza con compartir información suficiente para poder realizar una primera lectura.

  • qué está ocurriendo;
  • desde cuándo;
  • quiénes están involucrados, indicando roles o relaciones si corresponde;
  • qué ya intentaste o qué decisiones se tomaron;
  • qué continúa sin cambiar;
  • qué consecuencias está produciendo;
  • y qué necesitás comprender, decidir, conversar, delimitar o revisar.

No hace falta que distingas perfectamente hechos, interpretaciones o causas. Eso también puede formar parte de la primera lectura.

Y no es necesario identificar a terceras personas cuando sus nombres no resulten relevantes.

La primera consulta sirve para comprender suficientemente la situación, no para demostrar que ya sabés cómo formularla.

Podés empezar por escrito.

La primera consulta puede comenzar mediante el formulario. No necesitás agendar una conversación solamente para explicarme de qué se trata.

El objetivo de este primer contacto es comprender suficientemente la situación para revisar dos cosas: si corresponde a mi campo de trabajo y cuál podría ser el próximo paso.

Contame qué necesitás trabajar.

¿La situación es principalmente personal/profesional o involucra a un equipo u organización?

¿Qué ocurre después?

1. Primero leo la situación.

Reviso qué está ocurriendo, quiénes intervienen, qué parece haberse intentado, qué consecuencias aparecen y qué información podría hacer falta para comprender mejor el punto de partida.

No parto automáticamente de una herramienta ni doy por supuesto que la primera manera de explicar el problema sea la única posible.

2. Reviso si mi trabajo corresponde.

Puede tratarse principalmente de una situación bajo tu responsabilidad individual y corresponder una Conversación 1:1; puede existir entre personas, roles, niveles o áreas y corresponder Equipos y Organizaciones; puede ser una necesidad formativa o pertenecer principalmente a otro campo profesional.

El encuadre se define después de comprender mejor qué está ocurriendo.

3. Si corresponde avanzar, definimos el próximo paso.

Recién entonces tiene sentido conversar sobre modalidad, alcance, participantes, tiempos, condiciones y honorarios cuando correspondan.

La situación debería orientar el formato. No al revés.

La primera consulta no es una sesión de trabajo.

Contar una situación no implica iniciar automáticamente un proceso. La consulta inicial sirve para revisar si existe correspondencia entre lo que necesitás y mi manera de trabajar.

Puede ocurrir que convenga avanzar, que todavía haga falta información, que otra forma de trabajo resulte más pertinente o que mi intervención no corresponda.

Prefiero que eso quede claro antes de iniciar un trabajo.

No necesitás un cargo determinado para consultar.

Mi trabajo no está reservado a ejecutivos ni depende de un título profesional.

Lo relevante es que exista una situación concreta con consecuencias reales y que tengas alguna responsabilidad o capacidad de intervenir sobre aquello que está ocurriendo.

Si eventualmente correspondiera trabajar con un equipo o una organización, será necesario identificar quién puede habilitar ese trabajo y bajo qué condiciones.

El encuadre también tiene límites.

Mi trabajo puede abordar decisiones, conversaciones, responsabilidades, autoridad, coordinación, proyectos, acuerdos, límites, liderazgo, delegación, ejecución y otras variables relacionadas con la situación.

Puede incluir dimensiones emocionalmente relevantes cuando ayudan a comprender qué ocurre, pero no es atención clínica ni reemplaza asesoramiento jurídico, contable, financiero, técnico u otras especialidades.

Reconocer cuándo no corresponde intervenir también forma parte del trabajo.

Algunas preguntas habituales.

¿Tengo que saber qué forma de trabajo necesito antes de escribir?

No. Podés comenzar contando la situación. Después revisaremos qué encuadre podría resultar pertinente.

¿Puedo consultar aunque todavía no tenga claro cuál es el problema?

Sí. Puede ser suficiente reconocer que hay algo que continúa abierto, que necesita atención o que está produciendo consecuencias. Formular mejor el problema puede ser parte de la primera lectura.

¿Consultar me obliga a contratar?

No. La consulta inicial sirve para revisar correspondencia y posible próximo paso. Si no corresponde avanzar, también es importante poder reconocerlo.

Primero la situación.

No necesitás llegar sabiendo qué servicio querés. Ni qué herramienta necesitás. Ni exactamente cuál es la respuesta.

Si hay algo que necesita ser comprendido mejor antes de decidir qué hacer, podés empezar contándome qué está ocurriendo.