No todas las situaciones necesitan el mismo tipo de trabajo.
Una situación profesional puede necesitar una mirada externa, un trabajo con varias personas o simplemente una estructura para comenzar a ordenarla por cuenta propia.
Por eso, no parto del formato.
Primero conviene comprender qué está ocurriendo, quiénes están involucrados, dónde están las responsabilidades y qué necesita realmente ser definido, conversado, sostenido o llevado a la práctica.
A partir de esa lectura puede decidirse qué forma de trabajo resulta pertinente.
No necesitás saberlo antes de consultar.
Empezar por la situación.
Tenés responsabilidad directa sobre una situación concreta.
- Puede haber una decisión pendiente.
- Una conversación que necesitás preparar.
- Un límite que todavía no encontraste cómo formular.
- Una prioridad que compite con otras.
- Un cambio de rol.
- Una oportunidad que implica dejar algo afuera.
- Una situación que ya pensaste mucho y continúa abierta.
- O una definición tomada que todavía no consiguió modificar la práctica.
En esos casos, una Conversación 1:1 puede ofrecer un espacio confidencial para comprender mejor qué está ocurriendo, poner a prueba cómo estás leyendo la situación y distinguir qué necesita ser definido, conversado, sostenido o llevado a la práctica.
Mi función no es decirte qué deberías hacer.
La responsabilidad sobre la situación continúa siendo tuya.
La situación se produce entre varias personas, roles o áreas.
No siempre un problema colectivo se explica mirando a una sola persona.
Puede haber:
- responsabilidades sin autoridad suficiente;
- decisiones concentradas en un único nivel;
- acuerdos que cada área interpreta de manera diferente;
- prioridades contradictorias;
- dependencias entre equipos que no están bien coordinadas;
- reuniones que se repiten sin producir una definición suficiente;
- decisiones que existen, pero todavía no modificaron la forma cotidiana de trabajar.
En esos casos, el trabajo necesita mirar el campo completo.
Puede ser necesario distinguir qué pertenece a autoridad, qué a responsabilidades, qué a comunicación, qué a coordinación y qué a ejecución.
Antes de pedir más liderazgo, autonomía o compromiso, conviene comprender qué está produciendo la situación actual.
Todavía podés comenzar por tu cuenta.
No todo asunto necesita inmediatamente una conversación profesional.
A veces escribir permite separar lo que estaba mezclado, distinguir hechos de interpretaciones, reconocer asuntos abiertos y formular preguntas más precisas.
Para ese momento existen los Recursos.
El principal es el Workbook Claridad Ejecutiva, pensado para trabajar de manera autónoma sobre una situación concreta que necesitás comprender, ordenar, definir o revisar.
No reemplaza una conversación 1:1 ni constituye un paso obligatorio antes de trabajar de otra manera.
Es otra forma posible de empezar.
¿Qué cambia entre una forma de trabajo y otra?
Si tenés responsabilidad directa sobre una situación y necesitás una mirada externa.
Puede resultar pertinente una Conversación 1:1.
La situación se trabaja con confidencialidad y sin transferir a otra persona la responsabilidad de decidir o actuar.
Si la situación se produce entre varias personas, roles o áreas.
Puede resultar pertinente trabajar con Equipos y Organizaciones.
La lectura necesita incluir autoridad, responsabilidades, prioridades, coordinación, conversaciones y condiciones de ejecución.
Si todavía podés comenzar a ordenar el asunto por tu cuenta.
Un Recurso puede ofrecer una primera estructura para escribir, distinguir y revisar.
La elección no depende solamente de la importancia del asunto.
Depende de quiénes están involucrados, dónde están la responsabilidad y la autoridad, qué consecuencias existen y qué tipo de trabajo necesita realmente la situación.
Primero la situación. Después la herramienta.
No parto automáticamente de una capacitación, una conversación, un proceso individual o una intervención con un equipo.
Una necesidad de aprendizaje no es lo mismo que una situación particular.
Una dificultad de comunicación puede esconder un problema de autoridad.
Una supuesta falta de autonomía puede aparecer donde las decisiones siguen concentradas arriba.
Una conversación pendiente puede necesitar preparación.
Y un asunto que parece requerir intervención profesional puede todavía comenzar a trabajarse de manera autónoma.
Por eso, antes de elegir qué hacer, necesito comprender de qué tipo de situación estamos hablando.
Movimientos que pueden aparecer en el trabajo.
No forman una secuencia obligatoria.
No todos aparecen en todas las situaciones ni existe un orden fijo.
Comprender.
- ¿Qué está ocurriendo realmente?
- ¿Qué antecedentes importan?
- ¿Quiénes están involucrados?
- ¿Qué consecuencias tiene continuar de la misma manera?
Distinguir.
- ¿Qué son hechos y qué son interpretaciones?
- ¿Qué pertenece a una decisión?
- ¿Qué pertenece a autoridad, comunicación, responsabilidades, coordinación o ejecución?
- ¿Qué estamos suponiendo sin haberlo puesto todavía a prueba?
Definir.
- ¿Qué necesita quedar definido ahora?
Puede ser una decisión.
Pero también una prioridad, una responsabilidad, un límite, una condición, una autoridad, una espera o una conversación.
Cuando corresponde decidir, trabajamos criterios, consecuencias y aquello que cada opción deja afuera.
Conversar.
Algunas situaciones necesitan que algo sea dicho, pedido, rechazado, acordado o delimitado.
Otras necesitan primero una definición de responsabilidad, autoridad o recursos antes de volver a reunir a las personas.
La conversación no es una solución automática.
Llevar a la práctica.
Cuando existe una definición, aparece otra pregunta:
¿Qué cambia ahora?
Puede cambiar una agenda, una prioridad, una responsabilidad, una fecha, un recurso, una conversación o una forma de coordinar.
Revisar.
Revisar no significa devolver automáticamente todo al comienzo.
Implica observar qué ocurrió, qué supuesto se confirmó, qué cambió y qué información nueva justificaría ajustar una definición anterior.
Profundidad ejecutiva.
Trabajo cada situación a fondo.
Eso no significa extender innecesariamente un proceso ni volver complejo aquello que puede resolverse de manera sencilla.
Significa prestar atención a las variables que pueden modificar realmente la lectura de una situación y la calidad de una definición:
contexto, actores, responsabilidades, autoridad, criterios, consecuencias, conversaciones, recursos y condiciones.
No trabajo desde respuestas prefabricadas.
Una propuesta tiene valor cuando responde al problema real, delimita qué corresponde trabajar y permite reconocer qué debería quedar diferente después.
La profundidad no se demuestra diciendo más.
Se reconoce en la precisión de lo que finalmente puede hacerse.
«Profundidad para comprender.
Criterio para decidir.
Conversaciones para ordenar.
Precisión para ejecutar.»
El encuadre también importa.
Mi trabajo se concentra en situaciones vinculadas con:
- decisiones, criterio, comunicación, conversaciones, prioridades, responsabilidades, autoridad, coordinación, ejecución y revisión.
Una situación de trabajo puede involucrar temores, ambivalencias, vínculos, contradicciones o consecuencias emocionalmente relevantes.
Esas dimensiones pueden ser consideradas cuando ayudan a comprender mejor lo que está ocurriendo.
Eso no convierte el trabajo en una intervención clínica.
No trabajo con salud mental ni realizo diagnósticos o tratamientos psicológicos, psiquiátricos o médicos.
Tampoco reemplazo asesoramiento jurídico, contable, financiero o técnico especializado.
Cuando una situación pertenece a otro campo profesional, corresponde reconocerlo y acudir al especialista adecuado.
Tampoco ocupo el lugar de quien tiene la responsabilidad de decidir.
Puedo ayudar a leer, preguntar, distinguir, preparar conversaciones, revisar consecuencias y trabajar sobre aquello que necesita ocurrir después.
La autoridad permanece en quien debe ejercerla.
Preguntas frecuentes.
¿Cómo sé qué forma de trabajo corresponde a mi situación?
No necesitás saberlo antes de consultar.
Podés contar brevemente qué está ocurriendo, quiénes están involucrados, qué ya intentaste y qué necesitás ordenar.
A partir de esa primera lectura puede evaluarse qué forma de trabajo resulta pertinente.
¿Damián me dice qué tengo que hacer?
No.
Puedo ayudarte a leer la situación, señalar contradicciones, construir criterios, revisar consecuencias y trabajar posibles movimientos.
La responsabilidad y la autoridad continúan perteneciendo a quien debe sostenerlas.
¿Cuál es la diferencia entre una capacitación y trabajar una situación concreta?
Una capacitación trabaja principalmente conocimientos o capacidades que pueden utilizarse después en distintas situaciones.
Una intervención situada trabaja un asunto particular, con actores, antecedentes, restricciones y consecuencias propias.
Ambas pueden ser valiosas.
Responden a necesidades diferentes.
Primero se comprende qué hace falta.
Después se elige el formato.
¿Cuál es la diferencia entre utilizar Claridad Ejecutiva y trabajar 1:1?
Claridad Ejecutiva permite comenzar un trabajo autónomo mediante preguntas y estructuras de revisión.
Una Conversación 1:1 incorpora una mirada externa que puede trabajar específicamente sobre lo que aparece en tu situación y formular nuevas preguntas a partir de eso.
No son niveles de una misma propuesta.
Son formas diferentes de trabajar.
¿El trabajo con equipos es siempre una capacitación?
No.
Puede haber situaciones que necesiten formación.
Otras necesitan trabajar autoridad, responsabilidades, coordinación, conversaciones o condiciones de ejecución.
El formato debe responder a la situación.
No al revés.
¿El trabajo 1:1 es terapia?
No.
Puede considerar dimensiones humanas, emocionales o relacionales cuando son relevantes para comprender una situación profesional, pero no realiza diagnósticos ni tratamientos de salud mental.
¿Qué conviene contar en una primera consulta?
No hace falta llegar con un diagnóstico ni saber qué servicio necesitás.
Alcanza con contar brevemente:
- qué está ocurriendo;
- quiénes están involucrados;
- desde cuándo;
- qué ya intentaste;
- qué consecuencia tiene continuar de la misma manera;
- qué necesitás que pueda quedar mejor ordenado.
Si todavía no sabés por dónde empezar.
No necesitás decidir primero si corresponde una conversación 1:1, un trabajo con tu equipo o un recurso.
Podés empezar contando la situación.
La primera pregunta no será qué querés contratar.
Será qué está ocurriendo, qué consecuencias tiene y qué necesita realmente esa situación.
A partir de ahí podremos revisar si mi forma de trabajo corresponde y cuál podría ser el próximo paso.