Ciclo 2026 · Encuentros Claridad Ejecutiva

Capacitación, coaching y mentoreo aplicados a situaciones reales.

Hay situaciones que no necesitan solamente más información.

Tampoco alcanza siempre con seguir pensándolas de la misma manera.

Puede haber una exigencia que nunca revisaste.

Algo que seguís dejando disponible aunque ya no sepas por qué.

Dos alternativas que quisieras conservar al mismo tiempo.

O un asunto que parece pedir un cierre, aunque todavía no esté claro si realmente corresponde terminarlo.

Los Encuentros Claridad Ejecutiva son experiencias presenciales, en grupos reducidos, que integran capacitación, coaching y mentoreo para trabajar sobre situaciones concretas.

Cada encuentro aborda un tema diferente.

Primero incorporamos conceptos, distinciones y criterios que permitan mirarlo con mayor precisión.

Después cada participante lleva ese trabajo hacia una situación propia mediante escritura, preguntas, conversación y devolución profesional.

Y la última parte está orientada a algo concreto:

«¿Qué resolvés a partir de lo trabajado?»

Resolver no significa necesariamente cerrar.

Tampoco cambiar inmediatamente ni tomar una decisión definitiva.

Puede significar:

  • sostener algo con mejores fundamentos;
  • modificar una expectativa;
  • preparar una conversación;
  • establecer una condición;
  • mantener o retirar una disponibilidad;
  • elegir;
  • dejar una alternativa afuera;
  • abandonar una meta;
  • continuar algo;
  • reconocer qué todavía necesita permanecer abierto;
  • o definir por qué corresponde esperar y hasta cuándo.

«La idea es que lo trabajado no quede solamente en la sala.»


Qué son los Encuentros Claridad Ejecutiva.

Los Encuentros son la expresión presencial y aplicada de Claridad Ejecutiva.

Integran cuatro dimensiones dentro de una misma experiencia.

Capacitación.

Cada encuentro incorpora contenidos, distinciones y criterios relacionados con el tema del mes.

No se trata de una clase extensa ni de acumular conceptos.

La capacitación aporta elementos para comprender mejor aquello que después cada participante va a trabajar sobre una situación real.

Y no parte de una conclusión anticipada.

Que el tema sea exigencia no significa que haya que exigirse menos.

Que sea límite no significa que haya que decir que no.

Que sea elección no significa que haya que decidir inmediatamente.

Que sea cierre no significa que algo tenga que terminar.

La primera pregunta sigue siendo:

«¿Qué está ocurriendo?»


Coaching.

Las preguntas permiten revisar cómo estás leyendo la situación.

Qué estás suponiendo.

Qué querés.

Qué creés que deberías querer.

Qué responsabilidad tenés.

Qué alternativas aparecen.

Y qué todavía necesita ser distinguido.

Pueden permitir reconocer:

  • contradicciones;
  • expectativas;
  • criterios;
  • responsabilidades;
  • consecuencias;
  • temores;
  • condiciones;
  • decisiones;
  • aquello que seguís sosteniendo sin haberlo revisado suficientemente.

No se busca conducir a todas las personas hacia la misma respuesta.


Mentoreo.

La experiencia también incorpora mi lectura y experiencia profesional.

Eso puede implicar:

  • señalar algo que observo;
  • proponer una distinción;
  • ofrecer un criterio;
  • poner a prueba una interpretación;
  • mostrar una alternativa;
  • realizar una devolución;
  • sugerir una manera diferente de formular el problema.

No solamente pregunto.

Tampoco decido por vos.

El mentoreo aporta una perspectiva profesional sin reemplazar tu criterio ni tu responsabilidad sobre lo que hagas después.


Resolución.

El Encuentro no termina solamente en comprender mejor.

La parte final está orientada a formular:

«¿Qué resolvés a partir de lo trabajado?»

Y después:

«¿Qué cambia a partir de esa resolución?»

Una resolución puede consistir en reconocer:

  • qué vas a sostener;
  • qué necesitás modificar;
  • qué conversación falta;
  • qué condición necesitás establecer;
  • qué deja de estar disponible;
  • qué alternativa elegís;
  • qué opción todavía no corresponde cerrar;
  • qué expectativa perdió fundamento;
  • qué asunto continuará abierto;
  • hasta cuándo o hasta que ocurra qué.

Resolver no siempre significa cerrar.

Significa poder definir qué hacés ahora con aquello que trabajaste.


Una situación concreta es suficiente para participar.

No necesitás llegar con una decisión perfectamente formulada.

Tampoco saber de antemano cuál es el problema.

Puede haber:

  • algo que sentís que ya deberías haber logrado;
  • una expectativa que seguís intentando cumplir;
  • una disponibilidad difícil de sostener;
  • una conversación pendiente;
  • dos opciones que no podés conservar simultáneamente;
  • un proyecto que no sabés si continuar;
  • una responsabilidad que necesita delimitarse;
  • una elección abierta;
  • algo que vuelve una y otra vez;
  • una exigencia cuyo sentido ya no está claro;
  • algo que parece terminado pero continúa ocupando lugar;
  • una espera que querés distinguir de una postergación.

Incluso puede haber simplemente algo que necesita atención y todavía no conseguís formular con precisión.

Parte del trabajo consiste justamente en revisar cómo estás nombrando la situación.

Porque el problema no siempre es aquel con el que llegamos.

Lo que parece falta de disciplina puede estar relacionado con una expectativa imposible.

Lo que parece dificultad para poner un límite puede depender también de condiciones que no controlás unilateralmente.

Lo que parece indecisión puede estar vinculado con aquello que una elección dejaría afuera.

Y algo que parece incapacidad para cerrar puede necesitar legítimamente permanecer abierto.

A partir de esa primera lectura, trabajamos hasta poder formular una resolución suficientemente concreta.


A quién están dirigidos.

Los Encuentros están pensados para personas que quieran trabajar con mayor precisión una situación propia dentro de un espacio presencial y grupal.

Pueden participar:

  • profesionales;
  • emprendedores;
  • responsables de proyectos;
  • directivos;
  • personas que ejercen roles de responsabilidad;
  • y otras personas para quienes el tema del encuentro dialogue con una situación concreta.

El cargo no es el criterio de entrada.

Tampoco la trayectoria.

Importa que exista:

  • una situación real;
  • alguna posibilidad de intervenir sobre ella o revisar cómo estás participando;
  • disposición para trabajarla;
  • y un formato grupal adecuado para ese asunto.

Los Encuentros pueden abordar situaciones profesionales y también situaciones personales vinculadas con responsabilidades, vínculos, proyectos, expectativas, decisiones, límites o elecciones.

Eso no convierte al espacio en psicoterapia ni implica que cualquier asunto personal pertenezca a este encuadre.

Puede no ser el formato adecuado si buscás exclusivamente:

  • una clase teórica;
  • asesoramiento técnico especializado;
  • una respuesta que otra persona tome por vos;
  • tratamiento psicológico;
  • o un trabajo exclusivamente individual y confidencial.

Cómo se trabaja.

Cada Encuentro combina contenido y aplicación.

El tema mensual funciona como puerta de entrada.

No como diagnóstico previo sobre lo que le ocurre a cada participante.

1. Capacitación aplicada.

Comenzamos con contenidos, situaciones, distinciones y criterios vinculados con el tema.

No solamente preguntamos:

«¿Qué significa esto?»

También:

«¿Cómo aparece en una situación que estoy atravesando?»

Y antes de asumir qué debería hacerse:

«¿Qué está ocurriendo realmente acá?»


2. Trabajo sobre situaciones propias.

Cada participante lleva el tema hacia un asunto concreto.

Puede aparecer:

  • una exigencia;
  • una expectativa;
  • una disponibilidad;
  • un límite;
  • una elección;
  • una pérdida;
  • un compromiso;
  • una decisión;
  • una conversación;
  • un proyecto;
  • algo que continúa abierto.

Trabajamos mediante escritura, preguntas, análisis y contraste de interpretaciones.

No es obligatorio compartir detalles íntimos ni identificar innecesariamente a terceras personas.


3. Coaching y mentoreo.

Durante el trabajo aparecen preguntas vinculadas específicamente con las situaciones presentes en la sala.

También puedo incorporar devoluciones, observaciones, criterios o alternativas cuando resulten pertinentes.

En algunos casos, una situación puede empezar a verse diferente de como había sido formulada al llegar.

Ese cambio de lectura también forma parte del trabajo.


4. Resolución.

En la última parte buscamos convertir aquello que apareció en una definición concreta.

Puede ser:

  • sostener una decisión;
  • revisar una exigencia;
  • modificar una expectativa;
  • establecer un límite;
  • mantener una disponibilidad bajo nuevas condiciones;
  • preparar una conversación;
  • formular un pedido;
  • dejar de ofrecer algo;
  • elegir una alternativa;
  • reconocer qué queda afuera;
  • abandonar una meta;
  • continuar un proyecto;
  • terminarlo;
  • establecer una condición antes de avanzar;
  • definir un próximo movimiento;
  • o esperar conscientemente sabiendo qué justificaría volver a revisar el asunto.

La resolución también puede precisar qué todavía no vas a hacer.


Una pausa también forma parte del Encuentro.

Cada Encuentro incluye una pausa intermedia con merienda.

No es una actividad.

No tiene consignas.

Es una pausa real.

Después de una primera parte de capacitación y trabajo, dejamos las situaciones unos minutos y descansamos la atención.

Café.

Té.

Algo dulce.

Algo salado.

Sin necesidad de continuar buscando respuestas.

Después volvemos.

Retomamos lo que apareció antes de la pausa y entramos en la segunda parte: coaching, mentoreo y resolución.

«Pensar. Hacer una pausa. Volver a mirar.»

Dos horas de encuentro. Una pausa con merienda. Y un regreso para trabajar qué hacer con aquello que apareció.

La merienda está incluida en el valor de participación.


Cómo participa el grupo.

Cada persona trabaja principalmente sobre una situación propia.

Las demás personas no funcionan como jurado, consultores ni mentores de quien está trabajando.

Pueden aportar:

  • preguntas;
  • perspectivas;
  • observaciones;
  • distinciones;
  • otras maneras de formular aquello que escuchan.

Las perspectivas del grupo forman parte de la experiencia.

La coordinación, el coaching, el mentoreo y la devolución profesional corresponden a Damián.

Cada participante decide qué información necesita compartir.

La confidencialidad forma parte del encuadre.

Y tampoco se espera que dos personas con situaciones parecidas lleguen a la misma resolución.


Qué busca producir cada Encuentro.

No todos los asuntos terminarán con una decisión.

Tampoco se busca producir cambio simplemente porque cambiar parezca deseable.

Sí se trabaja para que la experiencia no termine solamente en reflexión.

Según la situación, podés llegar a:

  • formular mejor aquello que necesitás trabajar;
  • revisar la interpretación desde la que venías pensando;
  • reconocer una expectativa que estabas tratando como obligación;
  • distinguir lo que querés de aquello que suponés que deberías querer;
  • identificar un criterio;
  • sostener conscientemente una exigencia;
  • reformular otra;
  • establecer una condición;
  • definir un límite;
  • preparar una conversación;
  • decidir qué seguirá disponible;
  • reconocer alternativas incompatibles;
  • tomar una decisión;
  • descartar una opción;
  • abandonar una meta;
  • continuar algo con fundamentos diferentes;
  • reconocer qué merece terminar;
  • mantener conscientemente algo abierto;
  • precisar qué información realmente falta;
  • esperar sabiendo hasta cuándo o hasta que ocurra qué.

Lo importante es que al finalizar puedas responder con mayor precisión:

«¿Qué resolví respecto de lo que traje al Encuentro?»

y:

«¿Qué cambia a partir de ahora?»


Claridad no significa certeza total.

Puede haber situaciones en las que ninguna alternativa resuelva todo.

Exigencias que tienen razones válidas aunque impliquen esfuerzo.

Límites que no puedan establecerse unilateralmente.

Elecciones donde cualquier alternativa deje algo afuera.

Y asuntos que no necesiten terminar aunque el calendario parezca pedirlo.

Por eso los Encuentros no parten de la obligación de:

  • cambiar;
  • soltar;
  • decidir;
  • cerrar;
  • crecer;
  • encontrar una enseñanza;
  • convertirse en una versión diferente de uno mismo.

Sí parten de la intención de comprender qué necesita realmente la situación y formular una resolución respecto de ella.

Cuando corresponde actuar, importa reconocer qué cambia después.

Cuando todavía no corresponde, también importa poder explicarlo.

«Esperar no siempre significa postergar.»


No todo tiene que convertirse en crecimiento.

  • Propósito.
  • Bienestar.
  • Aprendizaje.
  • Autonomía.
  • Resiliencia.
  • Transformación.
  • Desarrollo.

Todas pueden ser ideas valiosas cuando ayudan a formular preguntas.

Me interesan menos cuando llegan convertidas de antemano en respuestas acerca de cómo una persona debería vivir una situación.

No toda dificultad necesita transformarse en enseñanza.

No toda incomodidad indica que haya que salir de algún lugar.

No toda pérdida tiene que fortalecerte.

No todo proyecto necesita crecer.

No toda situación necesita una decisión inmediata.

Y no toda exigencia necesita desaparecer.

Los Encuentros no parten de una conclusión anticipada acerca de cómo deberías sentirte, actuar o cambiar.

Parten de una situación.

Después trabajamos para reconocer qué necesita realmente.


Ciclo 2026 · Septiembre a diciembre.

Cuatro encuentros presenciales. Cuatro preguntas diferentes. Una situación concreta en cada encuentro.

De septiembre a diciembre se realizará un Encuentro Claridad Ejecutiva por mes.

Cada fecha combina:

Capacitación + Coaching + Mentoreo + Resolución

Los encuentros son independientes.

No necesitás realizar uno para poder participar del siguiente.

Pero los cuatro permiten construir una continuidad diferente.

No una escalera de desarrollo.

Tampoco un proceso donde septiembre deba quedar “resuelto” para poder avanzar a octubre.

Una misma situación incluso puede aparecer en distintos encuentros y mostrar aspectos que antes no estaban visibles.

La propuesta 2026 se organiza alrededor de cuatro preguntas.


SEPTIEMBRE · EXIGENCIA.

Lo que te estás pidiendo. Y lo que ya no sabés por qué.

¿Qué te estás pidiendo?

Hay exigencias que tienen sentido.

Una fecha que cumplir.

Una responsabilidad asumida.

Un trabajo que necesita calidad.

Una conversación que corresponde tener.

Un compromiso que elegiste sostener.

Pero también hay exigencias que continúan funcionando aunque hace tiempo no las revisamos.

“A esta altura ya debería saberlo.”

“Si empecé, tengo que terminar.”

“No puedo aflojar ahora.”

“Debería aprovechar mejor el tiempo.”

“Tendría que estar haciendo más.”

“Ya tendría que haber resuelto esto.”

Algunas exigencias vienen de otros.

Otras comenzaron afuera y ya no hace falta que nadie las repita.

Y algunas son propias y efectivamente queremos sostenerlas.

Por eso este Encuentro no parte de la idea de que exigirse está mal.

La pregunta es otra:

  • ¿Qué te estás pidiendo exactamente?
  • ¿Por qué tendría que ocurrir?
  • ¿Qué criterio sostiene esa exigencia?
  • ¿Es una responsabilidad o una expectativa?
  • ¿Qué querés y qué suponés que deberías querer?
  • ¿Qué estás intentando demostrar?
  • ¿Qué estándar todavía tiene sentido?
  • ¿Cuál dejó de responder a tu situación actual?
  • ¿Qué costo tiene sostenerlo?
  • ¿Qué costo tendría modificarlo?

«No toda exigencia necesita reducirse.
Pero sí puede merecer ser revisada.»

La resolución del Encuentro.

Al finalizar, el trabajo estará orientado a distinguir:

«¿Qué exigencia decidís sostener, cuál necesitás reformular, cuál depende de modificar alguna condición y cuál ya no encuentra razones suficientes para seguir organizando lo que hacés?

La resolución puede consistir en:

  • sostener un estándar;
  • modificar una expectativa;
  • renegociar un plazo;
  • pedir ayuda;
  • conversar una condición;
  • abandonar una meta;
  • dejar de compararte con una referencia;
  • reconocer una responsabilidad concreta;
  • distinguir un deseo de un mandato;
  • o decidir que determinada exigencia sí merece el esfuerzo que implica.

«No todo lo que todavía no alcanzaste demuestra que te esté faltando algo.»


OCTUBRE · LÍMITE.

Lo que seguís dejando disponible.

¿Qué seguís dejando disponible?

Un límite no siempre consiste en decir que no.

También puede significar:

  • dejar de ofrecer determinada disponibilidad;
  • modificar una condición;
  • dejar de resolver algo automáticamente;
  • interrumpir una excepción que se volvió regla;
  • cambiar una frecuencia;
  • cerrar una posibilidad;
  • pedir reciprocidad;
  • dejar de explicar una y otra vez lo mismo;
  • nombrar algo que permanecía implícito.

Pero tampoco toda incomodidad necesita un límite inmediato.

A veces primero corresponde comprender mejor qué está ocurriendo.

Y otras veces modificar la situación no depende exclusivamente de una persona.

Por eso no partimos de:

“Tenés que aprender a poner límites.”

Partimos de:

«¿Qué sigue estando disponible de vos y por qué debería seguir estándolo?»

Trabajaremos sobre preguntas como:

  • ¿Qué seguís ofreciendo?
  • ¿Qué estás aceptando?
  • ¿Qué disponibilidad se volvió automática?
  • ¿Qué lugar conservás al seguir respondiendo como hasta ahora?
  • ¿Qué temés que ocurra si dejás de hacerlo?
  • ¿Qué responsabilidad es realmente tuya?
  • ¿Qué depende también de otras personas?
  • ¿Qué conversación falta?
  • ¿Qué condición necesita ser renegociada?
  • ¿Qué sí querés continuar sosteniendo?

«Un límite no empieza necesariamente con un “no”.
A veces empieza preguntando por qué algo sigue disponible.»

La resolución del Encuentro.

El trabajo estará orientado a definir:

¿Qué disponibilidad decidís sostener, cuál necesitás modificar, cuál requiere una conversación o una nueva condición y qué ya no querés continuar ofreciendo de la misma manera?


NOVIEMBRE · ELECCIÓN.

Lo que no podés conservar al mismo tiempo.

Cuando ninguna opción resuelve todo.

Hay elecciones difíciles no porque falte información.

Son difíciles porque varias alternativas pueden ser razonables y ninguna permite conservarlo todo.

Entonces la pregunta deja de ser solamente:

«¿Cuál es la opción correcta?»

Y empiezan a aparecer otras:

  • ¿Qué querés conservar?
  • ¿Qué protege cada alternativa?
  • ¿Qué criterio debería pesar más?
  • ¿Qué consecuencia tiene elegir?
  • ¿Qué estás intentando mantener simultáneamente?
  • ¿Qué suponés que deberías querer?
  • ¿Qué querés realmente?
  • ¿Qué alternativa mantenés abierta porque todavía no querés aceptar aquello que implicaría dejarla?
  • ¿Qué información realmente falta?
  • ¿Qué parte de la dificultad pertenece a la elección y cuál a lo que quedará afuera?
  • ¿Todavía corresponde esperar?

Elegir puede implicar reconocer incompatibilidades.

Dos proyectos.

Dos caminos profesionales.

Una oportunidad y determinada estabilidad.

Una aspiración y las condiciones necesarias para sostenerla.

Reconocer un costo no significa elegir lo más difícil.

Tampoco glorificar la renuncia.

Significa no esconder aquello que efectivamente forma parte de la elección.

«Elegir no siempre consiste en encontrar la opción perfecta.
A veces consiste en reconocer qué ya no puede conservarse al mismo tiempo.
«

La resolución del Encuentro.

Trabajaremos una elección hasta poder definir:

¿Qué alternativa sostenés, qué queda afuera o qué condición específica todavía necesitás antes de elegir?

La resolución también puede ser esperar.

Pero una espera con criterio:

  • qué información falta;
  • por qué importa;
  • hasta cuándo tiene sentido esperar;
  • qué tendría que ocurrir para volver a revisar la situación.

DICIEMBRE · CIERRE.

Qué merece terminar. Y qué todavía no.

¿Qué merece realmente un cierre?

Diciembre suele traer una presión particular.

  • Cerrar.
  • Resolver.
  • Hacer balance.
  • Aprender de lo vivido.
  • Dejar atrás.
  • Empezar renovado.
  • Definir metas para el próximo año.

Pero el calendario no convierte automáticamente todo lo abierto en algo que debería terminar.

  • Hay asuntos que necesitan cerrarse.
  • Otros merecen continuar.
  • Algunos perdieron sentido pero siguen ocupando lugar.
  • Otros todavía necesitan una conversación.
  • Y algunos continúan abiertos porque todavía no existen razones suficientes para definirlos.

Este Encuentro propone revisar:

  • qué sigue abierto y merece continuar así;
  • qué asunto ya no necesita otra vuelta;
  • qué proyecto conserva sentido;
  • cuál seguís sosteniendo solamente por todo lo que ya invertiste;
  • qué expectativa permanece vigente;
  • cuál perdió fundamento;
  • qué compromiso querés mantener;
  • qué conversación todavía necesita ocurrir;
  • qué posibilidad no querés perder;
  • qué conviene dejar de sostener;
  • qué no corresponde resolver solamente porque termina el año.

La pregunta no será:

«¿Qué tenés que cerrar antes de diciembre?»

Será:

«¿Qué merece realmente terminar y qué estarías cerrando solamente porque termina el año?»

Y también:

«¿Qué sigue abierto porque todavía importa y qué sigue abierto porque nunca definiste qué hacer con ello?»

Cerrar no significa necesariamente sentirse bien.

Hay finales que dejan preguntas.

Decisiones que siguen teniendo consecuencias.

Experiencias que no necesitan transformarse inmediatamente en aprendizaje.

«Cerrar también requiere criterio.
No todo lo pendiente necesita terminar antes de que termine el año.»

La resolución del Encuentro.

Al finalizar, el trabajo estará orientado a distinguir:

¿Qué merece terminar, qué continuará abierto y bajo qué condiciones, y qué ya no necesita seguir siendo sostenido de la misma manera?


Cuatro encuentros. Sin una respuesta prevista.

Exigencia:

«¿Qué te estás pidiendo?»

Límite:

«¿Qué seguís dejando disponible?»

Elección:

«¿Qué ya no podés conservar al mismo tiempo?»

Cierre:

«¿Qué merece terminar y qué todavía no?»

Participar de los cuatro no significa recorrer un proceso predeterminado de transformación.

No existe una versión de vos a la que deberías llegar en diciembre.

La continuidad sirve para disponer de cuatro momentos distintos durante cuatro meses para detenerte frente a situaciones reales y volver a preguntarte:

«¿Qué está ocurriendo?»

«¿Cómo lo estoy leyendo?»

«¿Qué necesita realmente esta situación?»

«¿Qué resuelvo respecto de ella?»

«¿Qué cambia después?»


Formato.

Los Encuentros Claridad Ejecutiva se realizan de manera presencial en San Miguel de Tucumán.

  • Hasta 20 participantes.
  • 2 horas por encuentro.
  • 1 encuentro por mes.
  • Pausa intermedia con merienda incluida.
  • Participación por encuentro o ciclo completo.
  • No existen prerrequisitos entre fechas.
  • Certificación privada de asistencia.
  • Confidencialidad como parte del encuadre.

Lugar.

Bar Terzo · Tres manos. Un ritmo.

Santiago 977 · San Miguel de Tucumán.

El espacio permite desarrollar una primera parte de capacitación y trabajo, hacer una pausa intermedia con merienda y regresar después para el coaching, el mentoreo y la resolución.

Organizado por Lic. Damián Sosa Osores junto a las OPE Tatiana Gómez y Solana Araya de ESSENCE EVENT CO. Organización y Producción de Eventos.


Participación por encuentro o ciclo completo.

Un encuentro.

Podés elegir la fecha cuya propuesta dialogue mejor con una situación que necesites trabajar.

Cada encuentro funciona de manera independiente.

No necesitás haber participado de una fecha anterior.


Los cuatro encuentros.

También podés inscribirte al Ciclo completo · Septiembre a diciembre.

La experiencia es diferente.

No porque los cuatro encuentros constituyan pasos obligatorios.

Sino porque la continuidad permite:

  • volver sobre distinciones anteriores;
  • observar qué cambió;
  • revisar qué ocurrió después de una resolución;
  • reconocer asuntos que reaparecen bajo formas diferentes;
  • utilizar lo trabajado en un mes sobre situaciones posteriores;
  • llegar a diciembre con una perspectiva más amplia sobre el recorrido realizado.

No necesitás llevar la misma situación a los cuatro encuentros.

Y tampoco necesitás producir cuatro grandes decisiones.

Se trata de disponer de cuatro instancias diferentes para trabajar situaciones reales y revisar qué hacés con ellas.

La inscripción al ciclo completo tendrá un valor promocional respecto de adquirir los cuatro encuentros individualmente.

Los valores y condiciones se informan al abrir las inscripciones.


Certificación privada de asistencia.

Por cada Encuentro se otorga certificación privada de asistencia.

La certificación acredita la participación efectivamente realizada.

No constituye un título oficial.

Tampoco acredita una especialidad profesional, una competencia técnica ni una certificación académica.

Quienes participen de los cuatro encuentros podrán contar además con la constancia correspondiente al recorrido completo septiembre–diciembre.


Encuentros, Workbook, 1:1 y Equipos no son lo mismo.

Workbook Claridad Ejecutiva.

Una estructura escrita para trabajar autónomamente sobre una situación concreta.


Encuentros Claridad Ejecutiva.

Una experiencia presencial que integra capacitación, coaching y mentoreo.

Cada participante aplica lo trabajado sobre una situación propia y formula una resolución.


Conversaciones 1:1.

Una interlocución individual y confidencial completamente concentrada en una situación específica.


Equipos y Organizaciones.

Un encuadre para situaciones compartidas donde las personas involucradas forman parte del mismo campo de decisiones, responsabilidades, autoridad, coordinación o consecuencias.

No son niveles de una escalera.

Son formas diferentes de trabajo para necesidades diferentes.


Correspondencia antes de participar.

El cupo limitado responde a las condiciones necesarias para desarrollar el formato.

Antes de confirmar una participación, reviso brevemente si la situación y las expectativas de la persona corresponden al encuadre del Encuentro.

No se trata de evaluar quién merece participar.

Se trata de reconocer si este formato puede aportar al asunto que querés trabajar.

Puede haber situaciones que necesiten:

  • una conversación 1:1;
  • una intervención con un equipo;
  • asesoramiento técnico;
  • atención psicológica;
  • u otro tipo de abordaje.

En esos casos, conviene reconocerlo antes de confirmar la participación.


El encuadre también importa.

La integración de capacitación, coaching y mentoreo no convierte al Encuentro en asesoramiento técnico sobre cualquier campo.

Las situaciones pueden incluir:

  • expectativas;
  • contradicciones;
  • ambivalencias;
  • vínculos;
  • deseos;
  • temores;
  • pérdidas;
  • necesidad de reconocimiento;
  • consecuencias emocionalmente relevantes.

Esas dimensiones pueden considerarse cuando ayudan a comprender mejor qué está ocurriendo.

Eso no convierte al Encuentro en terapia grupal.

No se realizan diagnósticos ni tratamientos psicológicos, psiquiátricos o médicos.

Tampoco se reemplaza asesoramiento jurídico, contable, financiero, médico, técnico u otro que requiera una especialidad profesional diferente.

Cuando una situación pertenece principalmente a otro campo, corresponde trabajar con el profesional adecuado.


Preguntas frecuentes.

¿Tengo que hacer los cuatro encuentros?

No.

Cada fecha es independiente.

Podés participar de uno, de varios o de todos.

El ciclo completo agrega continuidad, posibilidad de revisión entre encuentros y reutilización de aquello que vas trabajando.


¿Los cuatro encuentros forman un proceso de desarrollo personal?

No en el sentido de un programa que presuponga una transformación determinada.

Los temas mantienen una relación entre sí, pero no existe una versión final a la que debas llegar.

Cada Encuentro trabaja situaciones concretas.


¿Qué significa que el Encuentro busca una resolución?

Que el trabajo no termina solamente en comprender mejor.

La parte final está orientada a definir qué hacés con aquello que apareció.

Puede ser:

  • sostener;
  • modificar;
  • conversar;
  • pedir;
  • elegir;
  • limitar;
  • continuar;
  • terminar;
  • dejar algo abierto;
  • o esperar bajo una condición definida.

Resolver no siempre significa cerrar.


¿En septiembre voy a aprender a exigirme menos?

No necesariamente.

Exigencia no parte de considerar exigirse como algo negativo.

Trabajaremos qué te estás pidiendo, qué fundamento tiene, qué responde a una responsabilidad, qué pertenece a una expectativa y qué decidís hacer con ello.

Puede ocurrir que quieras modificar una exigencia.

También que decidas sostenerla.


¿Octubre es un taller para aprender a decir que no?

No.

Decir que no puede ser una forma de límite.

No es la única.

El Encuentro trabaja sobre aquello que seguís dejando disponible y las condiciones bajo las que querés seguir haciéndolo.


¿En noviembre tengo que llegar con una gran decisión?

No.

Puede existir una elección concreta.

O puede haber, simplemente, alternativas que empiezan a resultar incompatibles.

Parte del trabajo puede consistir precisamente en formular qué estás eligiendo realmente.


¿Diciembre es un encuentro de cierre de año?

No en el sentido tradicional de hacer balance, “soltar” o definir metas para el año siguiente.

El contexto de diciembre permite precisamente revisar esa presión.

La pregunta será qué merece terminar y qué todavía necesita permanecer abierto.


¿Hay un beneficio por inscribirme en los cuatro?

Sí.

El Ciclo completo septiembre–diciembre tendrá un valor promocional respecto de adquirir las cuatro fechas individualmente.


¿Dónde se realizan?

En Bar Terzo · Tres manos. Un ritmo.

Santiago 977 · San Miguel de Tucumán.

Todos los encuentros de esta edición son presenciales.


¿Quiénes organizan el Ciclo?

El ciclo está organizado por el Lic. Damián Sosa Osores junto a las OPE Tatiana Gómez y Solana Araya.


¿La merienda está incluida?

Sí.

Cada Encuentro incluye una pausa intermedia con merienda.

No hay consignas ni actividades durante ese momento.

La pausa permite descansar la atención antes de regresar al coaching, el mentoreo y la resolución.


¿Es necesario compartir cuestiones personales?

No necesitás revelar información íntima.

Cada participante comparte solamente el contexto necesario para poder trabajar la situación.

También se evita identificar innecesariamente a terceras personas.


¿Puedo trabajar una situación personal?

Sí, cuando resulte compatible con el tema y pueda abordarse desde expectativas, criterios, decisiones, conversaciones, límites, responsabilidades o elecciones.

No corresponde a este espacio trabajar situaciones cuyo abordaje principal pertenezca al campo clínico.


¿Hay material de estudio obligatorio?

No.

Existe un componente de capacitación, pero no es una cursada ni requiere preparación académica previa.

El contenido se trabaja durante el Encuentro y se aplica directamente sobre situaciones reales.


¿Se entrega certificación?

Sí.

Se entrega certificación privada de asistencia.

No constituye título oficial ni acreditación de competencias profesionales.


¿Un Encuentro reemplaza una Conversación 1:1?

No.

Son encuadres diferentes.

Podés participar de un Encuentro sin necesitar después un espacio individual y también podés trabajar directamente en 1:1 sin haber participado del Ciclo.


¿Cómo sé si este formato puede servirme?

No necesitás resolverlo por tu cuenta.

Al solicitar participación podés contar brevemente qué situación querés trabajar.

A partir de ahí puede revisarse si el Encuentro resulta un encuadre pertinente.


Una situación propia es suficiente para empezar.

No necesitás llegar con una respuesta.

Tampoco con la seguridad de haber formulado correctamente el problema.

Llegás con una situación.

Durante el Encuentro:

  • incorporás distinciones;
  • la trabajás;
  • recibís preguntas y devoluciones;
  • hacés una pausa;
  • volvés sobre ella;
  • y construís una resolución.

Puede ser:

  • Sostener algo.
  • Modificar una expectativa.
  • Establecer una condición.
  • Tener una conversación.
  • Elegir.
  • Cerrar.
  • Continuar.
  • O esperar con mejores fundamentos.

Lo importante es que aquello que trajiste no quede solamente pensado.

«Comprender. Trabajar. Hacer una pausa. Volver. Resolver.»

Y después:

«¿Qué cambia a partir de ahora?»

«La claridad no consiste en responder más rápido.
Consiste en reconocer qué necesita realmente la situación.»

Consultar próxima fecha.